domingo, 11 de octubre de 2009

IN MEMORIAM


Rev. John Daido Loori, Roshi
1930-2009

Roshi Daido Loori fue discípulo y heredero Dharma de Maezumi Roshi, quien estableció la Orden de la Ciruela Blanca (White Plum Lineage), linaje de maestros zen en la tradición del zen Soto cuyo fundador fue Dogen Zenji, falleció el 9 de octubre de 2009 en su monasterio Zen Mountain Monastery, aquejado de cancer pulmonar.
Roshi Daido Loori fue uno de los maestros más influyentes en la trasmisión del zen en occidente, además de un fotógrafo muy influyente. Fundó el Zen Mountain Monastery, con una sólida reputación como centro riguroso de práctica zen. Estableció Dharma Communications, una entidad clave que trajo a su organización todos los ricos medios de expresión de los medios cibernéticos y electrónicos.
Tengo el honor de haber conocido al Roshi Daido Loori durante el desenvolvimiento de un sesshin (retiro zen de 7 días) Rohatsu, en honor a la iluminación de Buda, en ZMM en el año 1994. Sostuvimos varias entrevistas personales durante las cuales pude tener la vivencia directa de sus conocimientos en el medio de enseñanza propio del budismo zen que son los Koans.
Recuerdo que admiraba mucho la República Dominicana y expresó el deseo de conocer el país.
El sesshin Rohatsu en que tuve la dicha de participar fue algo realmente excepcional. La experiencia fue de una práctica liberadora y profunda que culminó exactamente a las 12:00 de la media noche del 31 de diciembre. En ese momento el Roshi nos dirigió en al canto del Sutra del Corazón que resultó vibrar con una energía insólita.
Esperamos que Roshi Daido Loori siga su práctica con la misma dedicación y rigor que hizo en esta vida.
Profundo gassho!

viernes, 11 de septiembre de 2009

EL FIN DEL MUNDO



El mayor aporte de la evolución al “Homo Sapiens”, nosotros, ha sido la mente pensante, y, por añadidura, el “yo”. Ninguna otra especie posee un yo estructurado, con una idea de individualidad, con todos sus atributos, con su cuadro completo de visión de pasado, presente y futuro.
Dicha mente pensante ha colocado a nuestra especie en condiciones de poblar y dominar el planeta sin ninguna oposición válida de ninguna otra. Se ha verificado un dominio contundente y total. Un triunfo completo.
Al mismo tiempo, dicha mente ha sido su mayor desdicha. Establecerse como una individualidad separada de los demás individuos y del mundo tal como es percibido, ha creado las condiciones para su derrota total como especie. Después de su desaparición dejará un planeta inservible que necesitará unos doscientos cincuenta años para comenzar a borrar su presencia, según un excelente documental de “History Channel”.
La Torre Eiffel se derrumbará a los cien años y la Estatua de la Libertad en ciento cincuenta. (Si la memoria no me falla).
El Homo Sapiens no dejará piedra sobre piedra.
Sólo existe una posibilidad de salvación y es el Dharma, no como religión o secta organizada con su influencia social y penetración en la política o la industria, etc. No, nos referimos a la implantación de un nuevo criterio de vida humano, el descubrimiento de que esa “mente pensante” es sólo un “addendum”, una extensión ilusoria que, además de procesar el producto de sus sentidos, también produce pensamientos en cadena estructurados alrededor de su ser imaginario.
Lo grande es que detrás de dicho ser imaginario se coloca una mente originaria, sin individualidad ni identidad, donde reside su verdadera naturaleza, idéntica a la de los demás seres humanos y una con el universo.
Si el ser humano descubre esta verdad, que ya anunció Shakyamuni hace dos mil quinientos años, a tiempo y en suficientes cantidades como para influir sobre los demás, tendremos la posibilidad de permanecer como especie dominante y perdurar durante muchos años, dejando detrás del inevitable fin, un planeta más verde y lleno de vida que el que encontró.

jueves, 10 de septiembre de 2009

ACTIVIDADES DE SEPTIEMBRE


1- Domingos 6, 13, y 20 – 5:00 pm – Curso de Introducción al Budismo Zen
6:00 pm – Reunión de zazen

2- Miércoles 2, 9,16 23 y 30 – 6:00 pm Reunión de Zazen

3- Domingo, 27 de septiembre - ZAZENKAI - 9:00 am a 3:00 pm

jueves, 13 de agosto de 2009

VIVIR LA VIDA EXITOSAMENTE


Mientras te acerques a la vida allí dónde estés en cada momento, puedes enfrentarte a cualquier cosa correctamente, con elegancia.
Mientras se den condiciones nuevas y llenas de claridad, podremos deleitarnos en situaciones cambiantes y llenas de paz.
Cuando el karma y la energía que sostienen la vida se agoten, en ese momento podremos mirar la muerte directamente y de frente.
¡Podemos vivir la vida con gozo y sabiduría al inicio, en el medio y al final!
Estar presente no significa aferrarse o apegarse a algo. Quiere decir permitirse estar en lo que esté ocurriendo en nuestro proceso de vida, y, después, dejarlo ir.

miércoles, 5 de agosto de 2009

ALGO NO NACIDO



“Discípulos, existe un mundo en que no hay tierra ni agua, fuego ni aire; no existe el espacio infinito, ni la consciencia infinita, ni la nada, no hay percepciones ni no-percepciones. En ese mundo no existe ni este mundo ni otro, ni el sol o la luna. No le llamo ni un llegar ni un irse, ni un estar quieto; no hay muerte, ni nacimiento, existe sin fundamento, cambio o estabilidad. Discípulos, es el fin del dolor.

Para lo que se aferra a otro, existe la regresión. Pero cuando no existe el apego, no hay regresión. Donde no existe la regresión, y cuando existe la tranquilidad, no existe el deseo obsesivo. Donde está ausente el deseo obsesivo, no hay ir ni venir, y allí donde han cesado el ir y venir no existe la muerte , ni el nacimiento, y, donde han cesado la muerte y el nacimiento, no hay ni ésta vida ni la vida eterna, ni nada en el medio – es, discípulos, el final del sufrimiento.

Y, sin embargo, existe el sin-origen, no nacido, no creado, no formado. Si este sin-origen, no nacido, no creado, no formado no existiera, no existiría la liberación para todo aquello que tiene un origen, o nacimiento, es creado, o es formado. Pero, dado que existe un sin-origen, no nacido, no creado, no formado, la liberación es posible para todo lo que tiene un origen, es nacido, es creado y formado.”

Buda

jueves, 23 de julio de 2009

ILUMINACIÓN DEL MAESTRO DOGEN



Dogen estaba practicando zazen en el oscuro y silencioso zendo. Era muy temprano, cerca de las tres de la madrugada, según las crónicas. En la quietud del zendo el maestro Rujing echó un tremendo grito a uno de los discípulos: “¡Cuando estudias con un maestro, debes dejar caer el cuerpo y la mente! ¿De qué te sirve un intenso y concentrado sueño?”
El grito de Rujing no constituía una expresión muy profunda, pero Dogen estaba listo y predispuesto. Su cuerpo y su mente estaban maduros. Estaba sentado justo al lado del durmiente, y de pronto sus dudas se desvanecieron y obtuvo un gran y profundo despertar.
Inmediatamente Dogen se dirijió a la habitación de su maestro y ofreció incienso. Rujing lo observó y quiso profundizar preguntando qué ocurría. Dogen respondió: “¡El cuerpo y la mente se han caído!” Rujin respondió: “El cuerpo y la mente se han caído. Ahí están el cuerpo y mente caídos.”
Dogen no estaba seguro de qué responder, y contestó: “ Puede ser sólo una condición temporal, no me apruebes apresuradamente.”
Sin titubeos, Rujing espetó:” No lo hago.”
“Cuerpo y mente caidos” está colocado en un ámbito en que no existen doctrinas ni maravillas , nada seguro ni misterios. Sólo significa: “cuando miras, no ves ni una sola cosa.”

viernes, 17 de julio de 2009

Genjo-koan (La realización del asunto fundamental)






Por Dogen Zenji - Maestro de todos nosotros

Cuando todos los darmas son Buda-darma, hay iluminación y engaño, vida y muerte, budas y creaturas. Cuando los diez mil darmas carecen del yo, no hay engaño, ni iluminación, ni budas, ni creaturas, ni vida ni muerte. El camino de Buda trasciende la existencia y la no existencia, y por ello hay vida y muerte, engaño e iluminación, creaturas y budas.

Sin embargo, las flores caen, causando apego, y la mala yerba crece, suscitando odio.

Cargar con el yo y realizar los diez mil darmas, es engaño. El que los diez mil darmas avanzan y realizan el yo, es iluminación.

Son los budas quienes iluminan el engaño.Son las creaturas quienes se engañan en la iluminación.

Además, hay quienes están iluminados por encima de la iluminación, y hay quienes se engañan dentro del engaño.

Cuando los budas son verdaderamente budas, no necesariamente saben que son budas. Sin embargo, uno mismo es el Buda realizado y avanza más en la realización de Buda.

Al ver formas con mente-y-cuerpo entero, al oír sonidos con mente-y-cuerpo entero, uno los entiende íntimamente. Pero a diferencia del espejo con reflejos y del agua bajo la luna, cuando un lado está iluminado, el otro est oscuro.

Estudiar el Camino de Buda es estudiar a sí mismo. Estudiar a sí mismo es olvidarse de sí mismo. Olvidarse de sí mismo es ser iluminado por los diez mil darmas. Ser iluminado por los diez mil darmas es estar libre del cuerpo-mente de uno mismo y de los de otros. No queda rastro de iluminación, y esta iluminación sin rastro sigue para siempre.

Cuando al principio uno aspira al darma, se encuentra lejos de la morada dármica; pero al transmitirse el darma cabalmente a sí mismo, uno es, al instante, su yo original.

Al viajar en un barco, si uno observa la costa, puede suponer que la costa se desplaza. Pero, observando el barco directamente, uno sabe que es el barco que se desplaza. Si uno examina los diez mil darmas con su mente-cuerpo engañado, supondrá que su mente y la naturaleza son permanentes. Pero si uno practica íntimamente y regresa al verdadero yo, le será claro que los diez mil darmas carecen de un yo.

La leña se hace ceniza y no vuelve a ser leña otra vez. Pero no debes suponer que la ceniza es después y la leña antes. Debemos darnos cuenta que la leña se encuentra en el estado de ser leña, y que tiene su antes y su después. No obstante, a pesar de este pasado y futuro, su presente es independiente de ambos. La ceniza se encuentra en el estado de ser ceniza y tiene su antes y su después. Del mismo modo que la leña no se hace leña otra vez después de hacerse ceniza, después de la muerte uno no vuelve a la vida de nuevo. Por tanto, el que la vida no se convierte en la muerte es un hecho absoluto del Buda-darma. Por esta razón, la vida se llama lo no nacido. El que la muerte no se convierte en la vida es la vuelta que el Buda da a la rueda dármica confirmada. Así, la muerte se llama lo no extinguido. La vida es un período por sí misma y la muerte es un período por sí misma. Son, por ejemplo, como el invierno y la primavera. No pensamos que el invierno se convierte en la primavera, ni decimos que la primavera se convierte en el verano.

Realizar la iluminación es como la luna que se refleja en el agua. La luna no se moja ni el agua se perturba. Aunque su luz es extensa y fuerte, la luna se refleja hasta en un charco de una pulgada de ancho. Toda la luna y todo el cielo se reflejan en una gota de rocío en el pasto, en una gota de agua. La iluminación no perturba a la persona, así como la luna no perturba el agua. Una persona no obstaculiza la iluminación, así como una gota de rocío no obstaculiza la luna en el cielo. El grosor de la gota es la altura de la luna. En cuanto a la duración del reflejo, debes examinar la vastedad o la pequeñez del agua, y debes discernir la brillantez o la obscuridad de la luna celeste.

Cuando el darma no llena nuestro cuerpo-y-mente, creemos tener suficiente. Cuando el darma llena nuestro cuerpo-y-mente, nos damos cuenta que algo hace falta. Por ejemplo, cuando miramos en las cuatro direcciones desde un barco en el océano donde no avistamos tierra, el mar se ve circular y nada más. No son aparentes otros aspectos. Sin embargo, este océano no es redondo ni cuadrado, la variedad de sus cualidades es infinita. Es como un palacio, como una joya. Parece ser circular según el alcance de nuestros ojos en ese momento. También son así los diez mil darmas. Aunque la vida secular y la vida religiosa tienen muchos aspectos, sólo reconocemos y entendemos lo que puede alcanzar el poder de nuestra vista penetrante. Para poder apreciar los diez mil darmas, debemos saber que, aunque a veces parecen redondas o cuadradas, las demás cualidades de los océanos y las montañas son de una variedad infinita, además de que en todas partes existen otros universos. Es así, no sólo en nuestro derredor, sino también aquí mismo, aun en una gota de agua.

Cuando un pez nada en el océano, el agua es ilimitada, por muy lejos que nade. Cuando una ave vuela por el cielo, el aire es ilimitado, por muy lejos que vuele. Sin embargo, desde el inicio no ha habido pez o ave alguna que haya dejado su elemento. Cuando la necesidad es grande, el elemento se aprovecha en grande. Cuando la necesidad es reducida, el elemento se aprovecha de manera reducida. Por esto, ninguna creatura desaprovecha su totalidad. Dondequiera que se ponga, no deja de cubrir el terreno. Si una ave abandona el aire, morir en seguida. Si un pez abandona el agua, morir en seguida. Que se sepa, pues, que el agua es vida, que el aire es vida. El ave es vida y el pez es vida. Vida es el ave y vida es el pez. Más allá de estas implicaciones y ramificaciones, no hay otras.

Ahora bien, si una ave o un pez tratan de llegar al límite de su elemento antes de moverse en él, esta ave o este pez no hallarán su camino ni su lugar. Al realizar tal lugar, la vida cotidiana es la realización de la realidad absoluta (genjokoan). Como el lugar y el camino no son grandes ni pequeños, ni sujeto ni objeto, y como no existían antes ni est n sólo apareciendo ahora, por tanto, existen así. Entonces, si uno practica y realiza el Camino de Buda, al alcanzar un darma, completa un darma. Al salir uno al encuentro de una acción, practica una acción.

Ya que el lugar es aquí y el Camino conduce a todas partes, no son conocibles los límites de lo conocible simplemente porque nuestro conocimiento aparece, y practica, junto con la perfección absoluta del Buda-darma. No practiques pensando que la realización debe pasar a ser el objeto de tu conocimiento y opinión y que debe captarse conceptualmente. Si bien su logro se manifiesta simultáneamente, uno no contacta necesariamente su naturaleza íntima. Algunos la contactarán y otros no.

El sacerdote Pao-ch'e de Ma-ku shan se abanicaba. Un monje se le acercó y le preguntó: "Señor, la naturaleza del viento es permanente y no hay lugar a donde no llegue. Entonces, ¿por qué sigue usted abanicándose?" El maestro le contestó: "Aunque tú entiendes que la naturaleza del viento es permanente, no entiendes qué significa eso de su llegada a todas partes." El monje luego le preguntó: "¿Qué es el significado de su llegada a todas partes?" El maestro sólo se abanicó. El monje hizo una reverencia de profundo respeto.

Esta es la experiencia iluminada del Buda-darma y de la vía vital de su correcta transmisión. Quienes dicen que no debemos usar un abanico porque el viento es permanente, por lo que debemos conocer la existencia del viento sin usar un abanico, no conocen la permanencia ni la naturaleza del viento.

Por estar el viento presente eternamente, el viento del budismo actualiza el oro de la tierra y madura el queso del largo río.