jueves, 23 de julio de 2009

ILUMINACIÓN DEL MAESTRO DOGEN



Dogen estaba practicando zazen en el oscuro y silencioso zendo. Era muy temprano, cerca de las tres de la madrugada, según las crónicas. En la quietud del zendo el maestro Rujing echó un tremendo grito a uno de los discípulos: “¡Cuando estudias con un maestro, debes dejar caer el cuerpo y la mente! ¿De qué te sirve un intenso y concentrado sueño?”
El grito de Rujing no constituía una expresión muy profunda, pero Dogen estaba listo y predispuesto. Su cuerpo y su mente estaban maduros. Estaba sentado justo al lado del durmiente, y de pronto sus dudas se desvanecieron y obtuvo un gran y profundo despertar.
Inmediatamente Dogen se dirijió a la habitación de su maestro y ofreció incienso. Rujing lo observó y quiso profundizar preguntando qué ocurría. Dogen respondió: “¡El cuerpo y la mente se han caído!” Rujin respondió: “El cuerpo y la mente se han caído. Ahí están el cuerpo y mente caídos.”
Dogen no estaba seguro de qué responder, y contestó: “ Puede ser sólo una condición temporal, no me apruebes apresuradamente.”
Sin titubeos, Rujing espetó:” No lo hago.”
“Cuerpo y mente caidos” está colocado en un ámbito en que no existen doctrinas ni maravillas , nada seguro ni misterios. Sólo significa: “cuando miras, no ves ni una sola cosa.”